No todos los días te tiras por un volcán y este lo tuvimos que subir antes con mucho lo que cuesta. A mitad de subida te va entrando la ansiedad y te dan ganas de tirarte ya mismo, pero hay que ser pacientes y saber sufrir para llegar a lo más alto y lanzarse desde allí.
Las fotos que ven a continuación son una serie que nos tiró Ale a Nano y a mí. Pueden ver que fácil no es y que incluso hubo algún lomazo. jeje (disculpen la mala calidad de las imágenes)
Pasar la noche en la Presa de Las Niñas es la mejor forma de atacar una ruta de estas. Un proyecto de exploracion basado en tracks hechos por gente desconocida en sitios abruptos donde no hay más avituayamiento que el que llevas en la mochila.
Aprovechando que unos amigos se iban de acampada para patear llamé a Cele para contarle mi idea y tras pasarle un email con el proyecto solo faltaba ir a comprar unas deliciosas costillas para la cena y las siempre agradecidas magdalenas para el desayuno y la ruta.
Empezamos con ilusión pero también con la incertidumbre de no saber qué nos íbamos a encontrar, pero todas nuestras dudas se fueron disipando según nos adentrábamos en territorio desconocido. No faltó la bici al hombro ni el tener que rectificar nuestro rumbo. Charcos y riachuelos nos acompañaron durante un buen rato para dar paso a saltamontes y gaviotas. El Morro Pajonales siempre presente nos sirve de referencia.