El 24 de diciembre los ciclistas solemos subir a la Cruz de Tejeda. No sé quien fue el primero pero lo cierto es que allí nos damos cita muchos ciclistas que de manera casi penitente (otros lo hacen por entrenar) nos atrevemos a desafiar los casi 1500m. de altura que tiene la ascención.
Este año quedé con un grupo de Arucas para subir con las bicis de montaña. Sufrí de lo lindo pero lo conseguí. Lo cierto es que desde hace mucho no tenía un día tan malo sobre la bici pese a que no me llegué a coger una pájara ni nada de eso. Simplemente no iba y me conformé con llegar arriba a mi ritmo.
Una vez en La Cruz de Tejeda Nestor sacó de su mochila una botellita de sidra para brindar (todo un detallazo el haberla cargado).
Tras un café con leche y una magdalena parece que recobré el "sentido" y ya nos dispusimos a darnos un buen atracón de senderos por la "clásica de Valleseco" hasta Arucas.
Disfruté de lo lindo bajando, porque subiendo sí que sufrí ;-)



