
sábado, 30 de enero de 2010
Por las medianías del norte

jueves, 28 de enero de 2010
Rodando por el sur
El viernes pasado los componentes del Club Ciclista Bike-Bike Natural fuimos invitados por nuestra querida Petra Wonisch a pasar la noche del viernes en el hotel Gloria Palace.
El plan era hacer salir de ruta por el sur, luego ir al talasoterapia a relajar y para compensar lo quemado también nos invito a una cena y un cocktail en la zona chill-out del hotel. ¿Qué más se puede pedir?
Desde aquí quiero dar las gracias a Petra por el agasajo y el detalle que tuvo con nosotros.
Nano y yo nos hicimos la ruta por nuestra cuenta. Nos salio todo a la perfección en lo referente a lo deportivo y ya luego nos fuimos a comer Meloneras. Siempre es un placer compartir aventuras y mesa con él.
Llegamos al hotel vestidos de romano y con una bici en una mano y la maleta en la otra. Fuimos recibidos como profesionales. Guardamos las bicis en el cuarto destinado para ellas y nos acompañaron a nuestra habitación. Colocamos las cosas a lo rápido porque el resto de compañeros del club nos estaban esperando ya en la piscina del talasoterapia. Parece que no, pero una horita en remojo relajando en la calidez del agua te deja casi mas cansado que al entrar. Todos aquellos chorros y burbujas son una gozada. Siempre digo que yo nací para eso :-)
Tras eso…¡A cenar! Y luego a la terraza del hotel en la que mejor no dar detalle de lo acontecido.
Un viernes/sábado de lujo que habrá que repetir…












Nano también me sacó algunas fotos. Pongo algunas que he seleccionado:





miércoles, 27 de enero de 2010
El Lloret (semana pasada)
Tengo un poco abandonados a los surfers. Todos es cuestión de que vuelvan a salir olas en condiciones.







lunes, 25 de enero de 2010
A ras de suelo
Hace un par de semanas, mientras bajaba por Cercados de Espino de vuelta de Soria, me adelantó esta pareja. Yo bajaba por ese falso llano a unos 37km/h a ritmo sostenido. El aire de cara y mis piernas castigadas durante la subida me dejaron estancado a esa velocidad. Al rato me pasan estos dos. El tirando y ella a rueda. Eleve mi velocidad hasta alcanzar su rebufo para bajar más rápido y cómodo...
Durante varios kilómetros me quede flipado del ver rodar esa bici de 3 ruedas. ¡A 43km/h nos llevaba este señor con la fuerza de sus brazos! Fuimos unos cuantos kilómetros así hasta que ella me hizo señas de que se apartaba a un lado. Estaba reventada. Yo apreté un poco más y me puse a rueda del triciclo. Fue entonces cuando flipé de verdad. Iba con la bandera literalmente en mi nariz, justo entre los cuernos del manillar y alucinando de ver y sufrir la potencia de aquellos musculados brazos.
Seguíamos a esos 43 por hora. ¡Pero en este momento ya no iba a rueda de nadie! El triciclo va literalmente a ras de suelo y cuando vas detrás te das cuanta de que no ganas nada yendo a rueda. No te "corta" el aire. Casi me revienta el tío a mi también...
Hice de tripas corazón para adelantarlo e imprimir un ritmo superior durante un rato y así poder sacar una foto. El debió bajar la velocidad lo justo para que su acompañante llegara.
Una experiencia bastante curiosa...
miércoles, 20 de enero de 2010
Matanza en Valsendero
Teniendo varias opciones ciclísticas para elegir el domingo pasado, tu tuve duda en escoger cual de ellas hacer. La gente con la que siempre he salido desde la época de estudiante, esos con los que aprendí la filosofía del “ciclomontañismo rutero” nos íbamos a reunir. Con ellos descubrí la isla y me ayudaron a reforzar el amor por este duro y sacrificado deporte.
Últimamente no nos reunimos muy a menudo, pero Paco medió para que hiciéramos “su ruta”. La ruta la diseño y mal no estaría decir que la “soñó” en las duras horas de trabajo durante la navidad. “…salimos desde Valsendero, subimos las Vueltas de Acero, vamos al Brezal por un camino nuevo que han limpiado, luego subimos a Fontanales…” Aquello, según nos hacia el “briefing” previo ya iba sonando a petada de las buenas y puedo asegurar que cuando una ruta suena dura luego, cuando la haces, suele ser aún peor.

Hay que ver cuanto ha cambiado el material desde que empezamos en esto. Esta foto, a parte de los distintos colores de las bicis, refleja el nivel pepinistico de la maquinaria que nos gastamos. Miles de euros en materiales, ingeniería y diseño, que a la hora de la verdad uno agradece tener bajo el trasero y que o te salvan de una inminente caída o te ayudan a llegar el primero a la cima.

Las “Vueltas de Acero” fue escenario escogido para calentar. El camino hay que admitir que vestía sus mejores galas para nuestro desfilar, pero subir

Aquí el Nano reparando la primera de sus 3 roturas de cadena. El escenario es de impresión y la parada nos dio unos minutos para recuperar el aliento.

Algunos tramos ciclables se alternan con pechadas tremendas de bici al hombro.









El descanso del guerrero. Para ver a estos animalitos asi...
¡El bocadillo y medio en Fontanales era de 1ª necesidad!



Suelo jabonoso. Resbalaba lo suyo.




La bajada final fue apoteósica. Tuve que hacer la segunda mitad solo por pararme a hacer estas fotos. ¡Aquí no espera nadie!

