La imagen la saqué de la web de la NASA. En ella podemos ver la isla de Gran Canaria desde el espacio con la particularidad de que la foto está sacada de noche.
La encontré interesante porque en ella podemos ver las áreas despobladas de la isla, que son muchas, y casualmente son las que más nos gustan para practicar la bici de montaña.
Esta es la historia de una ruta épica. De esas de 7 horas. De las que cuando te bañas llenas la bañera de espuma marrón y te pica todo el cuerpo de tantos raspones que llevas encima. Una ruta de las que te hacen perder un par de kilos y ganar toda la ilusión del mundo para seguir montando.
La primera parada tras subir todo el asfalto del Barranco de Guayadeque (10km aprox.) nos hacía falta a todos. Casa uno a su ritmo fuimos llegando al bar y allí tras un refrigerio y algo de comer seguimos ascendiendo por el infierno que quedaba...
¿Bici al hombro? Para algunos mejor que pedalear por unos cuestones de infarto.
El tramo de empuja-bike se hizo bastante duro, pero la recompensa no tardó en llegar... ¡Ohhhh! ¡Qué caminazoooo!
Aquí hicimos la parada más larga. Apetecía desde hace ya un buen rato quitarse la bici de encima.
Se seguía ascendiendo y todos con la mosca detrás de la oreja, pero una queda quedaba clara y es que en algún momento empezará una bajada que promete ser larga, bonita y sobre todo...nueva para nosotros.
...y la bajada no tardó en llegar.
Curvas, recurvas, escalones...
Algunos tramos ya se veían perfectos desde lejos.
La trialera final se las trae, pero pudimos sortearla con fortuna.
Otra paradita para comentar las jugadas. ¡Estábamos extasiados!
Aquí se aprovecha cualquier momento para descansar un poco. En este un pinchazo y un buen suelo le hicieron el favor al amigo Cele. :-)
Solo queda por decir que al fin de semana siguiente volvimos para hacer la bajada desde más arriba :-)
El vídeo de Cele ya ha salido y estoy contento porque salgo bastante en él...